El software, al cruzar el mare magnum de Internet, está cambiando de piel: se trata siempre meno de una plataforma unívoca, propietaria e incompatible. Y como hemos visto en artículos anteriores, crece siempre más el concepto de servicios reutilizables por varios usuarios y disponibles, eventualmente en combinación con otros, en el Internet (la nube...).
Cambia también el contenido, es decir que no se trata solamente de tener números para monitorear la productividad y eficiencia del negocio, sino también de tener un instrumento de trabajo completo, en el cual se interactúa, se coopera, se comunica se crea y organiza conocimiento. La transición no es fácil: en las organizaciones de mayor tamaño, a los departamentos de TI les cuesta adaptarse a las nuevas tendencias y de repente abandonar sistemas tradicionales e los cuales han invertido mucho y que a veces son el fundamento de su existencia (y poder).
Resistencia y boicot se pueden dar también en la organización misma, en las cuales los individuos prefieren seguir haciendo las cosas como antes ("Ya funciona tan bien, por que gastarse dinero y energía para un resultado incierto?"). Y por lo cierto muchas veces los cambios/adiciones de software y/o servicios se hacen sin criterio y resultan en aplicativos redundantes de calidad y funcionalidad dudosa. Y el cambio de paradigma gracias a la simplificación de las tareas que implican acceder a servicios y software en línea estimula a los individuos no-programadores de utilizar dichos servicios para obtener ciertas funcionalidades y pasarse completamente de los departamentos de TI, con sus proyectos y listas de esperas atrasados. Muy frecuentemente estos individuos son los innovadores de la organización, o sea un activo importante para su éxito en el mediano plazo.
Asimismo el concepto de modularidad de los aplicativos/servicios se está afirmando en los sistemas de gestión empresarial. Desde hace algunos años SAP ha lanzado productos que permiten al usuario corporativo de utilizar y combinar componentes en base a sus necesidades. En esta dirección los servicios y aplicativos se alojan en plataformas típicamente abiertas. Para usuarios corporativos, Netweaver de SAP o Fusion de Oracle, y para aplicativos dirigidos a consumidores, Facebook o Google App Engine.
Dichos aplicativos están también llegando a niveles accesibles a las pymes: en septiembre SAP lanzó una plataforma en la web, llamado "Business ByDesign" que ofrece una colección de servicios y aplicativos a bajo costo que pueden ser utilizados por las pymes. Se trata de aplicativos tradicionales de gestión empresarial, relación con clientes, etc. cuya implementación normalmente requiere la asistencia de un técnico licenciado por SAP. Creo que este es el factor llave que explica por qué, según lo que indica The Economist, que el servicio no ha encontrado todavía un modelo operativo/económico que le permita a SAP de sacar un redito y al mismo tiempo ofrecer precio realmente al alcance de las pymes.
El mismo programa ICT4BUS ha incursionado este sector con algunos proyectos de desarrollo de plataformas de soluciones ERP para pymes. En general los resultados de proyectos que contemplan el desarrollo de soluciones ERP han sido más prometedores en proyectos sectoriales en los cuales es más sencillo identificar necesidades de un grupo de empresas y producir software a la medida. El reto del desarrollo de software ERP auto-adaptable fue tomado por un proyecto presentado en 2003 por el CEPRI de Chile y que acaba de ser finalizado. El software incorpora un "editor de procesos" cuyo fin es de permitir a la empresa de adaptar fácilmente el sistema a sus necesidades, posiblemente con el apoyo de un consultor externo.
La evaluación del proyecto, realizada por un consultor argentino, Gustavo Svarzman, evidencia la complejidad de la tarea de armar un software de tal naturaleza que pueda ser económico y de fácil implementación. La dificultad mayor está en la escasa propensión de las pymes en adoptar tecnología, especialmente un ERP (completo, no un simple software de contabilidad y finanza como lo que ofrece, por ejemplo, el Servicio de Impuestos Internos de Chile). A nivel de empresas individuales que han participado en el piloto, los resultados son bastante prometedores, pero han requerido un esfuerzo mayor de lo que se había anticipado y ha funcionado en presencia de ciertas condiciones (naturaleza dewl negocio, edad de los empresarios). Por estas características de las empresas y por la peculiaridad del mercado de TI, acostumbrado a cambios repentinos, la sostenibilidad del servicio es incierta.
A raíz de las dificultades del nuevo servicio para pymes de la SAP y del proyecto de CEPRI, se puede concluir que quizás los tiempos no son maduros para que se masifiquen ERPs adaptables para pymes basados en 'cloud computing'. A lo mejor las empresas pueden adoptar aplicativos específicos que le solucionan algún aspecto especifico de su negocio (empezando por el manejo del personal, la facturación o el manejo de inventarios). Estos aplicativos, en la medida en la cual son compatibles, es decir utilizan un lenguaje estándar, podrían luego ser conectados hasta formar verdaderos ERPs personalizados.
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